En la década de los años 50, María creció sabiendo que era diferente a otros niños… y ella odiaba ese hecho.
Debido a que ella tenía el paladar hendido, había aprendido a soportar las bromas y las miradas de los niños que se burlaban de su labio contrahecho, su nariz torcida, y su pronunciación distorsionada.
María vivía convencida de que nadie más allá de su familia podría amarla… hasta que ingresó a la clase de la Sra. Ledesma. La Sra. Ledesma tenía una sonrisa cálida, un rostro redondeado y hermoso cabello castaño. Todos los niños querían a la Sra. Ledesma, pero María llegó a amarla.
Por aquellos días, los profesores realizaron una prueba de audición en sus salones de clase. Desafortunadamente, María no sólo tenía un impedimento para hablar debido a su paladar hendido, también tenía sordera parcial en uno de sus oídos.
Determinada a no permitir que los niños tengan algo más que les permita burlarse de ella, pensó en una forma de aprobar el examen de audición: ella podría pasar la “prueba del susurro” al cubrir su oído dañado y girar su oído saludable hacia la profesora.
El día del examen de audición, María estaba nerviosa. Cuando llegó su turno para la “prueba del susurro”, María escuchó claramente lo que susurró la Sra. Ledesma:
“Desearía que fueras mi pequeña”.
Esas cinco palabras cambiaron para siempre la vida de María.
Eso es porque las palabras son cosas.
Quizá un padre, maestro o abuelo te dijo algo cuando eras niño y cambió tu vida o te dio esperanza que que podrías lograr un sueño, y nunca olvidarás lo que dijeron.
Entonces, déjanos preguntarte…
¿Qué estás diciendo?
Si alguien escuchara tus conversaciones, ¿sus vidas cambiarían para mejor o para peor? ¿Te escucharían hablando de las fallas en el carácter de los demás como si éstas fuesen defectos físicos o te escucharían decir cosas que edifiquen a otros?
Detente por un momento y piensa en tu conversación más reciente. Si fuese cierto que las palabras son cosas, ¿te gustaría que lo que dijiste se haga realidad para ti o para alguien más por quien te preocupas? Si fueran expresiones de preocupación, rabia, ofensas o venganza, ¿cómo crees que estas expresiones volverían a ti?
¿Tus palabras alejan a otros de ti o los acercan a ti? ¿Tus palabras derriban a otros o los ayudan a sacar lo mejor de ellos?
Incrementa tu consciencia.
No es fácil darnos cuenta de lo que decimos, porque a menudo hablamos sin pensar, sin embargo, podemos comenzar ahora mismo a vernos y a escucharnos. Si escuchas que estás expresando negatividad de cualquier tipo, detente de inmediato. Cambia la frase o déjala de lado. Incluso podrías decir “¡No!” o “¡Alto!”.
Imagina que estás en un magnifico buffet donde en lugar de platos de comida, hay platos de palabras. Puedes elegir las palabras que desees para crear no sólo tus experiencias futuras, sino también las experiencias de otras personas.
Si eligieras las que crean problemas y dolor, sería algo tonto. Es como elegir la comida que siempre te hace daño. Podríamos hacerlo una o dos veces, pero tan pronto como descubramos qué comidas nos hacen daño, nos alejaremos de ellas.
La misma idea se aplica a nuestros pensamientos. Alejémonos de los pensamientos y palabras que crean problemas y dolor… para nosotros y para otras personas.
Se infiltran en todo lo que te rodea.
En una de sus últimas apariciones junto a Oprah Winfrey, la Dra. Maya Angelou explicó su perspectiva sobre las palabras y el tremendo poder que contienen.
La Dra. Angelou dijo: “Estoy convencida de que las palabras son cosas. Debemos ser cuidadosos con las palabras que usamos o las palabras que permitimos que se usen en nuestra casa”.
La Dra. Angelou dijo que esta idea de que las palabras son cosas, viene de la biblia. “En el Antiguo Testamento, en el Génesis se nos dice que en el principio era la palabra, y la palabra era Dios, y que la palabra estaba con Dios”.
Por esta razón es que la Dra. Angelou enfatizó la importancia de ser consciente de lo que se dice. “Debemos tener cuidado. Cuidarte de no llamar a las personas con palabras que no sean su nombre, ya sea usando peyorativos racistas y sexistas, y otras palabras nacidas de la ignorancia. No lo hagas”.
La Dra. Angelou sentía que las palabras tienen el poder de filtrarse en todo lo que te rodea. “Se infiltran en las paredes, en los pisos, en tus muebles y en tu ropa, hasta que finalmente se infiltran en ti”.
Cada momento es un nuevo inicio.
La vida de María cambió en el momento en que escuchó a la Sra. Ledesma decir: “desearía que fueras mi pequeña”.
Lo mismo puede ser realidad para todos nosotros.
No importa por cuánto tiempo hayamos tenido un patrón de negatividad, una enfermedad, una mala relación, o falta de dinero. El punto de poder siempre está en el momento presente. No importa lo que esté pasando en nuestras vidas, nunca estamos estancados.
Cuando aceptamos esto, nuestro problema no necesita seguir siendo una verdad para nosotros. Ahora puede desvanecerse hacia la nada de donde salió.
Ese cambio sucede aquí y ahora, en nuestras mentes.
¿Eres como la Sra. Ledesma?
“Desearía que fueras mi pequeña”.
El Rey Salomón llamaba a estas palabras gentiles “manzanas de oro en escenarios de plata”. Pueden borrar años de dolor y pena. Están llenas de amor y aceptación. Son invaluables para quienes las escuchan.
Hoy usa tus palabras para entregar manzanas de oro en escenarios de plata. Busca a alguien que esté desanimado y entrégale una palabra de aliento. Nunca sabes quién podría necesitar escuchar un “Desearía que fueras mi amigo” o un “yo creo en ti, tú puedes hacerlo”.

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