¿Estás del lado de la ignorancia y de la negligencia, consumiendo inconscientemente productos llenos de preservantes, sólo porque te parece lo más fácil y práctico, y además porque saben bien?
O ¿estás de lado del éxito y del empoderamiento, comiendo alimentos que mejoran tu rendimiento y bienestar, con comidas igual de fáciles y prácticas, e incluso con mejor sabor?
Porque es simple… Te conviertes en lo que comes. La comida es medicina. Así como los químicos en los medicamentos provocan efectos secundarios en tu cuerpo, los químicos sintéticos usados en los “alimentos” procesados también los tienen.
Lo que te llevas a la boca se convierte en combustible para tu cerebro, corazón y el resto del cuerpo que se te asignó al nacer. Estás alimentando la más preciada y milagrosa máquina jamás creada: tu cuerpo.
Es muy preocupante ver cómo algunas personas se preocupan mucho más por el alimento que le dan a sus mascotas que del alimento que consiguen para sí mismas. No le darías gaseosa, una torta de chocolate, galletas, pasteles o una donnut a tu mascota, ¿o sí? Sin embargo, eso es con lo que la gente llena sus estómagos todos los días.
Es increíble ver cómo una persona regaña a un amigo por darle a su mascota un poco de la comida que está comiendo; le dice: “No le des eso, no es saludable para él (o ella)” e inmediatamente después pone el mismo bocado en su boca, o lo pone en la boca de un niño de 2 años.
¿Será que estamos locos? Esperemos que no, y si en algún momento te identificaste con lo que se mencionó en el artículo, aquí tienes algunas actividades para cambiar tu alimentación y recuperar tu cuerpo llevándolo a un estado saludable y de equilibrio.
Una Guía Práctica Para Comer Bien:
Si estás en casa ahora mismo (puedes hacerlo luego si no lo estás)…
1. Levántate y ve a la despensa.
2. Toma todo lo que tenga ingredientes que fueron hechos por un sujeto con traje de laboratorio y no por tu madre (Madre Naturaleza).
3. Arroja todo eso a la basura.
NO, no se lo des a otra persona porque eso la envenenaría, eso es un acto criminal; sólo bótalo. Sé que estás pensando “es comida” y que te “sientes mal por botarla”.
Primero, no es comida, es veneno. Segundo, nunca debiste llevar ese veneno a tu casa. Sólo te estás arrepintiendo de los pecados que provocaron tus pobres decisiones y fuerza de voluntad.
Bótala.
Bótala toda.
No lo pienses.
Sólo hazlo.
No hacerlo, como dijo Jim Rohn, sería despreciable.

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