Todos odiamos fracasar, ya sea en el trabajo, al realizar un negocio o al cerrar una venta, el fracaso duele. Eso no es todo, un fracaso nos hace sentir aun peor porque nos obliga a hacer dos cosas que la gente normal no estaría dispuesta a hacer voluntariamente: confrontar nuestros errores y aprender de ellos.
Seamos honestos, nadie aprende de sus victorias; de hecho, las disfrutamos sin pensar mucho en cómo las conseguimos, y seguimos adelante alegremente, confiados por nuestra brillantez indudable y por ser invencibles.
Pero cuando cualquiera de nosotros se topa con un fracaso, nuestro mundo se comienza a caer a pedazos. Observamos los resultados, pasmados por un momento, antes de lanzarnos a realizar un análisis frenético sobre lo que pudo haber generado el desastre. Repasaremos una y otra vez la situación hasta llegar al punto de agotamiento. Luego, volveremos a repasar incesantemente la situación preguntándonos: ¿cómo sucedió esto? ¿cómo pude fallar?
No obstante, es posible superar el miedo al fracaso, e incluso, llegar a amar nuestros errores. ¿Cómo es eso posible? Ahora te daremos algunas razones para ello:
4 Razones Para Amar Tus Equivocaciones.
1. Equivocarte te obliga a determinar qué salió mal y por qué salió mal.
Hacer esto nunca es divertido, sin embargo, si eres una persona ambiciosa probablemente lo hagas todo el tiempo, pero esto no tiene por qué llegar a ser una sesión de reproches por tus acciones. De hecho, podrías descubrir que el resultado final no fue culpa tuya, o que sin importar lo que hubieras hecho, habrías fallado de todos modos.
2. Equivocarte te obliga a tomar decisiones importantes en la vida.
A veces, tu análisis revela que fallaste porque simplemente no tenías un deseo ardiente de triunfar, o que no estabas dispuesto a pagar el precio necesario para lograr lo que quieres—hacer sacrificios que otras personas hacen con felicidad a fin de lograr sus metas. Si no estabas dispuesto a sacrificarte, entonces el fracaso es simplemente una manera que el universo tiene para decirte que lo que haces no te apasiona, y podrías descubrir que por más incómodo que pueda ser, estás de acuerdo con esa idea.
El éxito exige dejar de lado comodidades y satisfacciones a corto plazo, lo que quiere decir que el beneficio a largo plazo hará que tus sacrificios temporales valgan la pena. Un fracaso trae claridad que permite evaluar si el camino que elegiste es el camino correcto para ti. Mientras más tiempo te quedes en ese camino, más tiempo tardarás en hallar tu verdadero destino.
3. Equivocarte te obliga a mejorar.
En el lado positivo de la situación, en lugar de quebrar nuestra voluntad, un contratiempo embarazoso puede hacernos más fuertes y darnos la determinación de hacer lo que sea necesario para lograr nuestro objetivo final.
En esos casos un fracaso se debe más que nada a un bajo nivel de nuestras habilidades, y no a una falta de compromiso. Puede tomar una gran cantidad de tiempo dominar las habilidades que necesitamos para tener éxito en la vida, pero en ese momento, el dolor de una pérdida puede convertirse en tu mejor amigo.
Tus derrotas acumuladas te recordarán día y noche todas tus humillaciones pasadas hasta que seas lo suficientemente hábil como para corregirlas, evitando que renuncies antes de poder saborear el dulce sabor de la victoria.
4. Equivocarte te ayudará a correr más riesgos.
Si estás a punto de hacer algo nuevo sabiendo que eventualmente serás el mejor en eso, o que serás cada vez mejor en base a tu experiencia, te será más fácil realizar esa labor, lo que te animará a correr más riesgos en el futuro. Además, el luchar por superar tus fracasos iniciales te hará apreciar aun más el triunfo que consigas.
Michael Jordan dijo: “He fallado una y otra vez a lo largo de mi vida, y es por eso que triunfé”.
Tu éxito depende de qué tan bien puedas superar los obstáculos que surgen en tu vida. Hay una frase que dice: “La adversidad forja el carácter”, la verdad es que la adversidad no forja el carácter, sino lo revela.
Las adversidades que enfrentes en la vida revelarán tu carácter, por esta razón, te invitamos a valorar todo lo que el fracaso tiene para ofrecerte; quizá algún día puedas encontrarte frente a un fracaso y puedas reírte y decir “amo fracasar”, porque ya sabes que a partir de ese fracaso es que construirás tu éxito.

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