5 Maneras De Vivir Sin Remordimientos


Vivir sin remordimientos.
Piensa un momento que estás en tu lecho de muerte. Puede sonar un poco extraño, pero valdrá la pena hacerlo. Cuando llegues al final de tu vida, ¿qué te gustaría poder decir sobre la vida que viviste? ¿Te gustaría decir: “desearía haber dedicado más tiempo a este pasatiempo o a esa persona? ¿Quisieras sentir remordimiento por no haber cumplido tus sueños o metas en la vida? ¿Quisieras decir: “todavía no he hecho todo lo que quería hacer, aún no estoy listo para partir”? Claro que no, nadie quiere decir esas cosas, sin embargo, la mayoría de las personas lo hará.

Muchas personas llegan al final de sus vidas sintiendo una mezcla de partes iguales de remordimiento, vergüenza y culpa, porque al tener el don de la vida, éste pierde su valor al no honrarlo como deberíamos. Lamentablemente, un gran porcentaje de nuestras vidas se pierde divagando, caminando sin rumbo, perdiendo el tiempo o trabajando. De hecho, el trabajo ocupa la mayor parte del tiempo que pasamos despiertos. Algunas personas dedican tanto tiempo a su trabajo que llegan a ser conocidas como trabajohólicas.

Tú no tienes por qué ser esa persona; la que antepone el trabajo a la familia, a sí misma o a sus sueños. A pesar del hecho de que en este preciso momento, podrías ser esa clase de persona, no temas, porque puedes cambiar.

Para alcanzar una vida más centrada en la felicidad, considera estas sugerencias, y disfruta de la vida.

TÚ ERES MUCHO MÁS QUE UN PUESTO DE TRABAJO.


Tu trabajo no te define como persona. En todo caso, no debería hacerlo. Cuando nos preguntan: “¿quién eres tú?”, normalmente respondemos con lo que hacemos en el trabajo, pero ¿quién eres tú realmente? Lo que haces fuera del trabajo es lo que realmente te define como persona. Los puestos en el trabajo sirven para alimentar el ego y distraernos de nuestros objetivos personales. Deja de depender de tu identidad laboral y busca tu verdadera identidad más allá de tu puesto de trabajo. Un buen punto de partida es meditar, aunque es más sencillo recordar qué es lo que amabas hacer cuando eras un niño, y dedicar un tiempo a realizar esas actividades.

DEBERÍAS HACER APENAS LO MÍNIMO QUE SE TE PIDA.


Esto podría sonar como un mal consejo, pero no lo es. Ninguna compañía te paga lo suficiente, especialmente si hablamos de dedicar tu vida a trabajar. Al fin y al cabo, le das tu vida a la compañía y ellos te dan un cheque; no parece ser un intercambio justo. Sin mencionar el estrés o el perderte eventos importantes. El trabajo no es tu mayor prioridad. Tu vida personal lo es. Amigos, familia, pasatiempos, experiencias, recuerdos—todo esto es lo que hace única tu vida. Revalúa qué es lo más importante para ti.

TU VIDA NO PUEDE ESTAR TOTALMENTE CENTRADA EN EL TRABAJO.


Tu trabajo es un medio para obtener un fin, te provee de los fondos que requieres para pagar tu renta y comer, quizá incluso, te permita hacer otras cosas que disfrutas si es que tienes un buen presupuesto. Por esa razón amamos trabajar—por las cosas que nos permite pagar. A menos que tu trabajo caiga en la categoría del cuidado de otras personas, o algo gratificante para ti, o que te permita desarrollar tus talentos y fortalezca tus sueños, no tienes mayor beneficio al enfocar tu vida completamente a él (al trabajo). Averigua qué es lo que más amas hacer y dedica tiempo a hacerlo. Esto requiere que te sientes y tengas una conversación contigo mismo, ya sea frente al espejo o frente a una hoja de papel. Podría ser necesario que cierres algunas puertas para que otras puedan abrirse.

NECESITAS ENFOCARTE Y LUEGO VOLVER A ENFOCARTE.


Deja de hacer ‘multitasking’. Esto sólo te da la ilusión de estar ocupado, lo cual es una mentira, una que te impide el autodescubrimiento. Estar ocupado es algo sobrevalorado en nuestra cultura. De hecho, estar ocupado nos produce ataques cardiacos, altos niveles de presión sanguínea y estrés, que hacen que la vida sea más desafiante, y en algunos casos, hasta miserable. En lugar de sacrificar tu valioso tiempo en el trabajo, replantea tu jornada laboral. Optimiza tu tiempo en el trabajo para que puedas salir temprano. Aprovecha el tiempo cuando tu energía esté al máximo para realizar tu trabajo, así tendrás tiempo suficiente para divertirte después de la jornada. Sal a disfrutar de la vida, de lo contrario, estarás haciéndote un gran perjuicio.

EVITA OLVIDAR TU LECHO DE MUERTE.


Ten siempre presente que algún día morirás, aunque suene morboso. Cuando te enfocas en lo que quieres lograr antes de morir, aseguras una vida que es gratificante y digna de todas tus alabanzas. Si supieras qué es lo que quieres de la vida, sería menos probable que pierdas tu tiempo en el trabajo o en cosas que no tienen valor para ti, así que no tengas miedo de pensar sobre tu muerte. Le hará bien a tu felicidad, porque pasarás más tiempo con tus seres queridos y haciendo las cosas que amas.

Sadhguru dijo: “No existe el equilibrio entre vida y trabajo, lo único que existe es la vida. El equilibrio tiene que estar en tu interior”.

Sabias palabras para tener en cuenta. Evita ser esa persona que llega a su lecho de muerte con más remordimientos que recuerdos. Construye una vida viviéndola.


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