Gracias a los estudios realizados por diversas instituciones, es un hecho irrefutable que levantarse temprano hace que una persona se sienta más feliz. Según Harvard Business Review, “un gran porcentaje de personas madrugadoras tenían tendencias proactivas", como por ejemplo: pasar más tiempo identificando y trabajando en sus metas a largo plazo, y sentir que están haciendo que las cosas pasen.
Si eres una persona noctámbula, probablemente hayas escuchado esto y lo hayas descartado, porque desafía tus rutinas, sin embargo, si realmente quieres lograr tus metas, debes crear nuevos y mejores hábitos, y uno de ellos es ser un madrugador.
Ser un madrugador te permitirá ser más productivo, así como disfrutar más de tus actividades diarias, dado que no te levantarás cansado o te sentirás fatigado a lo largo del día. Si quieres comenzar a aprovechar las primeras horas del día, tenemos cuatro sugerencias para ti:
1. Crea una rutina nocturna.
Lo más importante para levantarse temprano es tener una buena rutina para acostarse. Esto no sólo implica acostarse más temprano. Por ejemplo, durante la noche, podrías avanzar con tu desayuno. Si vas a comer un omellet vegetariano, podrías cortar las verduras y guardarlas en el refrigerador listas para usar. Esto reduce la cantidad de energía y tiempo que dedicarás a preparar tu desayuno, comiendo algo mucho más saludable que una barra de granola antes de salir de tu casa.
También es importante antes de dormir ponerte metas para el día siguiente. Haz una lista de tres cosas que quieras lograr al día siguiente, de esta manera te levantarás más enfocado y no perderás tiempo tratando de definir qué harás durante el día. Cabe resaltar que esas metas deberían estar orientadas a tu vida personal, no a tu empleo o trabajo. Tus metas podrían ser, por ejemplo: leer un artículo que encontraste hace poco, dejar tu ropa sucia en la lavandería, o comprar algún regalo para un cumpleaños o festividad cercana.
Recuerda que la definición de rutina es “una secuencia de acciones realizadas regularmente”, es decir que no deberías cambiarla. Las rutinas entrenan tu cuerpo a saber cuándo es momento de descansar, lo que te hará más fácil dormir temprano.
2. Acostúmbrate poco a poco a despertar a la hora que deseas despertar.
Evita iniciar tu proceso de cambio fijando tu alarma dos horas antes de lo acostumbrado y esperando levantarte lleno de energía y felicidad—porque así no serán las cosas. Ajusta tu horario para dormir y para despertar poco a poco para que el cambio se sienta como algo muy natural.
Durante los primero 24 días, recorta tu horario de dormir de 5 en 5 minutos hasta que logres comenzar a dormir alrededor de las 10:00 P.M., esto te permitirá levantarte recargado a las 06:00 A.M.. La idea de dejar de ver Netflix o dejar de chatear con otras personas podría ser difícil de aceptar, pero ten en cuenta que el beneficio que recibirás es mucho mayor al ‘sacrificio’ que estarás realizando.
Podrías dar pasos más pequeños, reduciendo tu hora de dormir en 1 minuto al día. Aunque podrías tardar mucho más tiempo en alcanzar tu horario deseado, es más probable que el cambio sea permanente.
3. Evita usar tu teléfono en la cama.
Es muy probable que uses tu teléfono como despertador, y que apenas tengas tu teléfono en las manos quieras revisar tus correos electrónicos y ver qué sucedió en tus redes sociales. Evita hacerlo. Sentarte en tu cama a revisar tu teléfono durante una hora le quita el sentido a levantarte más temprano.
En lugar de eso, dedica tus mañanas a una rutina enfocada en cuidar de ti mismo. Ten en cuenta que ver la realidad filtrada de las vidas de los demás en las redes sociales probablemente no te inspire a levantarte y cuidar de ti mismo cada mañana.
4. Haz ejercicio.
Esto podría ser un lujo para alguien que apenas tiene tiempo de vestirse y salir de casa, sin embargo, hacer ejercicio en las mañanas es la mejor manera de iniciar tu día con energía y buen ánimo.
No necesitas ir a un gimnasio, podrías salir a caminar por 20 minutos en algún parque cercano o realizar una rutina de Yoga de baja intensidad. Se ha demostrado que entrenar por las mañanas acelera el metabolismo; además, es menos probable que algo te impida hacer ejercicio al iniciar el día.
No importa cuál sea tu meta, comienza de a pocos, avanza día a día y evita frustrarte si no avanzas tan rápido como desearías avanzar.
Si deseas aprender un sistema para organizar al máximo tu tiempo, puedes obtener una guía práctica aquí.

Publicar un comentario