Cómo Tomar Decisiones Rápidas


Cómo tomas decisiones rápidas
El tener la capacidad de tomar decisiones rápidas es una habilidad muy importante en la vida. En el campo laboral, nunca sabes cuándo te pedirán que dirijas una reunión de equipo o moderes un debate, o responder una pregunta, o solucionar un problema, presentar una propuesta o vender una idea.

La clave para tomar decisiones rápidas radica en tu nivel de autoconfianza. En ese sentido, para poder decidir rápidamente, debes ignorar la manera en que los demás piensan de ti.

Prepárate para cualquier reunión a la que asistas. ¿Qué clase de preguntas se suelen hacer? Prepárate para responderlas. Consigue el conocimiento necesario acerca del motivo de la reunión. Practica para lo que crees que podría suceder en ella.

Durante una reunión o conversación, escucha y presta atención a lo que se esté diciendo. Si no entiendes algo, pide que te lo aclaren. Una manera de entender lo que escuchas es repetirlo mentalmente, de esa manera estarás seguro de haber entendido lo que se dijo o sabrás que necesitas que te aclaren un poco más el tema de conversación; además, esto te permite ganar tiempo para poder preparar tu respuesta. No hay nada de malo en decir que necesitas unos momentos para pensar en cómo responderás esa buena pregunta.

Evita sentirte incómodo con breves periodos de silencio, utiliza esos ‘silencios’ a tu favor, mostrará que estás pensando y preparando una buena respuesta. Normalmente, muchas personas se apresuran para dar una respuesta. Baja la velocidad de las ideas al hacer una pausa para ordenarlas y expresarlas de manera útil a la conversación.

Acostúmbrate a ser el centro de atención. Sabes que tarde o temprano te tocará estar en esa posición, así que da tu mejor esfuerzo para anticipar lo que otras personas están buscando. Si no conoces la respuesta de una pregunta, dilo. Evita hacer que el problema sea más grande de lo que es inventando cualquier cosa para evitar decir que no sabes la respuesta a una pregunta, eso sólo te hará ver como un tonto.

Si sientes que la gente está presionando mucho por una respuesta de tu parte, cambia la situación a tu favor. Pregúntale a la gente si hay una respuesta o un resultado que desean lograr. Está bien preguntar: “¿tienen una idea en particular?”, o “¿cuál sería el mejor final para esta historia?” Debes tener en cuenta que formular la respuesta correcta puede tomar algún tiempo, y no siempre será la primera respuesta que se te ocurra.

Finalmente, relájate. Esto puede ser muy difícil cuando tu corazón está acelerado y sientes que estás bajo presión. Cálmate, respira profundamente y resiste la tentación de dejar escapar tu primera respuesta sólo para salir rápidamente de la situación incómoda. Lo más probable es que tengas una segunda oportunidad para dar una respuesta aceptable.

Ésta es una pequeña historia que puede ilustrar la importancia de pensar rápidamente:

Un cliente visita la tienda de abarrotes del vecindario donde vivía. Se acerca a un vendedor que era muy joven y le pregunta si es posible comprar media lechuga. El joven vendedor responde que no, las lechugas sólo se venden enteras.

Pero el cliente insistió en su pedido, hasta que finalmente pidió hablar con el administrador de la tienda. El joven vendedor se dirigió hasta el mostrador que estaba en el fondo de la tienda y le dijo al administrador: “Ahí afuera hay un imbécil que quiere comprar sólo la mitad de una lechuga”.

El joven vendedor dio la vuelta y descubrió que el hombre a quien se refería estaba parado detrás de él. En ese momento, rápidamente agregó: “…y este caballero quiere comprar la otra mitad…”

Moraleja: La capacidad de pensar rápido puede evitar que te enfrentes a grandes desastres.



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