Dejar atrás las cosas que ya no nos hacen sentir bien o nos traen malos recuerdos es una buena manera de comenzar a experimentar el desapego sin sentir la culpa o la enorme carga emocional que podríamos sentir al dejar atrás actividades y relaciones que no nos ayudan a crecer como personas.
El principal objetivo de aplicar el desapego en nuestras vidas no es eliminar el desorden o dejar de preocuparnos por algo para tener una vida más sencilla.
El objetivo de aplicar el desapego es tener una vida.
Antes de aplicar estas estrategias, deberías tener algo en mente: tus posesiones materiales no son objetos pasivos. Tus posesiones buscan adueñarse de tu tiempo, tu atención y tu lealtad.
El desapego no es algo natural para la mayoría de los seres humanos, sin embargo, podemos hacer que la experiencia sea más llevadera. Si te cuesta mucho trabajo dejar ir algo o eliminar el desorden provocado por el exceso de cosas en tu vivienda u oficina, quizá no sea el momento de dejar ir esas cosas, o tal vez no haya nada que eliminar en ese momento.
¿Cómo saber si no es el momento de dejar ir algo?
No te sientes bien. Puedes estar experimentando alguna clase de malestar físico que te impide tomar buenas decisiones acerca de qué cosas conservar y qué cosas dejar ir. En este caso, será mejor que esperes a que ese malestar se haya ido.
Te sientes afligido. Si perdiste a un ser querido o alguien muy cercano a ti, y te sientes presionado por deshacerte de sus pertenencias, detente. Primero cuida de ti mismo, recupérate emocionalmente, y cuando lo hayas hecho, podrás decidir adecuadamente qué cosas deberías dejar ir.
Acabas de deshacerte de muchas cosas. Quizá sea tiempo de dejar de botar cosas y apreciar el espacio que has creado, tanto en tu casa u oficina como en tu vida.
Si éste es el momento correcto para dejar ir algunas cosas, pero no sabes por dónde comenzar, considera hacerte estas 10 preguntas, las respuestas te ayudarán a dejar ir todo lo que ya no aporta valor a tu vida.
1. ¿Por qué quiero ordenar mi vida?
Deberías entender por qué quieres cambiar, escribe tu razón o razones para hacerlo, y usa lo que escribiste como un incentivo para motivarte cuando no tengas ganas de ordenar y dejar ir lo que ya no te sirve, o cuando te sientas desmotivado de hacerlo.
2. ¿Cuáles son las áreas más estresantes de mi vida?
A veces creemos que el desorden sólo involucra las cosas que tenemos en casa, pero también podría haber desorden en tus finanzas, en tu agenda, en tu lista de pendientes, y en otras áreas de tu vida. Definir cuál es el área más estresante de tu vida podría darte una idea de dónde comenzar a poner orden.
3. ¿Cómo es que realmente quiero pasar mi tiempo?
Debido a que normalmente estamos muy ocupados, no nos damos el tiempo de plantearnos esta pregunta, aunque sea muy importante. Quieres dedicar tu tiempo libre a comprar cosas nuevas con la familia, para luego dedicarte a cuidar de esas cosas, o quieres pasar ese tiempo haciendo alguna otra actividad.
4. ¿Hoy compraría esto?
Mientras te dedicas a botar lo innecesario, pregúntate: ¿hoy compraría esto? Si la respuesta es no, puedes dejar ir ese objeto. Si quieres ir un paso más allá, comienza a sumar la cantidad de dinero que gastaste en tu ropa, joyería, accesorios, zapatos, etcétera desde hace 5 o 10 años. ¿Qué podrías hacer con ese dinero si lo tuvieras en este momento?
5. ¿Qué necesito realmente, ayuda o buena música?
Si te sientes abrumado o desmotivado, define qué es lo que necesitas para seguir adelante. Quizá necesitas la ayuda de un amigo o un profesional, o quizá sólo necesitas un poco de buena música y un gran vaso con agua.
6. ¿Realmente necesito más de uno?
Sé honesto contigo mismo. ¿Realmente necesitas más de una taza medidora, lentes de sol, carteras, billeteras, guantes? Los objetos y las respuestas serán diferentes para cada persona, pero descubrir que sólo necesitas una de cada cosa puede ser algo muy placentero.
7. ¿Lo estoy guardando “sólo por si acaso”?
Guardar algo “sólo por si acaso” es una combinación de miedo y procrastinación. Nos aferramos a algunas cosas porque no estamos listos para dejarlas ir, aunque rara vez usamos o disfrutamos de las cosas que guardamos “sólo por si acaso”. Echa un vistazo a tu clóset, a tu cajón de la mesa de noche, a los anaqueles de tu cocina, a las cajas en la cochera o las cajas del depósito, podrás ver claramente que “sólo por si acaso” quiere decir “nunca”.
8. ¿Tengo este objeto para la clase de vida que tengo o para la clase de vida que quiero tener?
El tener cosas por aspirar a una vida que aún no tienes es algo muy real. Si no estás disfrutando y utilizando las cosas que tienes, quizá las compraste contemplando la clase de vida que desearías haber tenido, o para la clase de vida que solías tener, o para la clase de vida que querías que la gente crea que tienes. Considera de qué manera podrías estar más presente en el momento y disfrutando de tu vida real en este momento si te deshicieras de esas cosas.
9. ¿Necesito esto ahora mismo?
Al dejar ir cosas, también deberías reducir la cantidad de cosas nuevas que llevas a casa. Deja de comprar las cosas que quieres o que crees que necesitas. Toma un momento para pensar y hazte esta pregunta: “¿necesito esto ahora mismo?” Prueba si puedes esperar al menos 30 días antes de comprarlo. Lo más probable es que tu interés en lo que querías comprar haya desaparecido.
10. ¿Estoy tratando de llenar un vacío con estas cosas?
A medida que dejamos ir cosas, ocupaciones, ruido mental y angustias, podrías sentir un vacío al principio, y el vacío puede ser doloroso, por esta razón es que llenamos nuestros espacios vacíos, para aliviar el dolor, sin embargo, las respuestas que buscas suelen estar en los espacios libres (o el vacío) de tu casa o de tu agenda; claro, si es que estás dispuesto a hacer las preguntas y escuchar las respuestas.

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