¿Por qué nos sentimos culpables al poner límites a los demás y proteger nuestra integridad personal?
Si te sientes culpable al poner límites, en lugar de no poner límites, explora qué es lo que provoca la sensación de culpa.
Un buen comienzo sería escribir tus pensamientos y emociones cuando te sientas culpable por algo, de esa manera podrás examinar qué es lo que está pasando en lugar de dejar que la mente tome el control de la situación. En otras palabras, no creas en todo lo que piensas.
Escribe lo que piensas y sientes cuando algo te haga sentir culpable, y hazte la siguientes preguntas:
- ¿Por qué me siento culpable de cuidar de mí?
- ¿Lo que siento es culpa o es algo más?
- ¿Por qué no confío lo suficiente en las personas como para dejarles saber lo que siento?
- Si un amigo necesita poner límites para su propio bienestar, ¿lo desalentaría o lo apoyaría?
Una vez que evalúes la sensación de culpa, podrías descubrir que en realidad no es culpa lo que sientes.
Quizá lo que realmente sientes es una incomodidad muy común si no estás acostumbrado a hacer respetar tus límites.
Si no estás dispuesto a experimentar esa incomodidad, podrías resentirte contigo mismo o con los demás por no darte los que necesitas. ¿Qué preferirías, sentirte incómodo o resentido? Lo más probable es que te sientas incómodo, porque la incomodidad desaparece más rápidamente y no genera sentimientos de ira y conflicto como lo hace el resentimiento.
Si lo que te impide crear límites es el miedo a decepcionar a otras personas, comienza a ponerte límites que sólo tú debas respetar. Ésa es una excelente manera de practicar el establecimiento de límites.
Algunos ejemplos de estos límites que sólo tú deberías respetar son:
- Antes de revisar tu correo electrónico o tus redes sociales, meditar al menos 5 minutos.
- Llegar diez minutos antes de la hora pactada para una reunión.
A veces creemos que un límite es algo hiriente o grosero, pero en realidad es un gesto de amabilidad. Los límites no tienen la finalidad de alejar a las personas, sino de darte permiso para cuidar de ti mismo.
Cuando estableces y honras tus límites, lo que estás diciendo es…
- Yo soy importante para mí.
- Yo soy importante para mis seres queridos.
- Cuidar de mí mismo es importante para mí.
Ten en cuenta una cosa: NO PODRÁS COMPLACER A TODOS, REALMENTE NO PODRÁS HACERLO.
Podrías haberte dado cuenta de que cuando constantemente tratas de complacer a todos, el único resultado es el agotamiento y la decepción. Si necesitas ponerte límites para proteger tu integridad física o mental, hazlo. No te preocupes si eso le molesta a alguien. Esa parte no depende de ti. Tarde o temprano, todos se beneficiarán cuando comiences a cuidar mejor de ti mismo.
Finalmente, considera esta idea: “las únicas personas que se enojarán por los límites que pongas, son las personas que se benefician por tu falta de límites”.

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