
Compartimos detalles de nuestras vidas personales en internet a través de las redes sociales, comentando en blogs, publicando reseñas y otras formas. Podríamos compartir dónde estamos cenando a través de Foursquare, fotos del primer día de escuela en Facebook, 140 caracteres de sabiduría en Twitter, e incluso más sabiduría a través de un blog. Compartir información en línea también es una gran parte de nuestro trabajo. El trabajo de muchas personas no podría existir sin internet.
Sin embargo, ¿cuánta información deberías compartir? ¿Cuánto es demasiado? A continuación, te ofrecemos algunas preguntas que deberías considerar antes de compartir tu vida en internet:
¿Cómo afectará esto a mi familia?
Si lo que vas a compartir involucra a tus familiares, antes de hacerlo consulta con ellos y asegúrate de que se sientan cómodos con la idea de que cualquier persona puede acceder a esa información. Si vas a escribir sobre un problema de salud, deberías asegurarte de que tu familia inmediata sepa lo que está pasando antes de que lo compartas por internet, de este modo evitarás que se preocupen. Y evita compartir públicamente algo que pueda comprometer una relación personal.
¿Cómo ayudará esto a quien lo lea?
Deberías asegurarte de que al compartir partes de tu vida y eventos del día a día estos se inclinen más a compartir sabiduría que a publicar información. No siempre es fácil hacerlo, pero busca escribir lo que compartes con la intención de ayudar a otros, inspirando simplicidad, felicidad y trabajo con propósito. Evita escribir sólo para llamar la atención o para aparecer primero en los resultados que entregan los buscadores de internet. Escribe para las personas, para ti.
¿Lo que escribo es honesto?
Busca compartir cosas reales. Internet hace que exagerar las cosas sea fácil, y si las únicas historias e imágenes que vemos han pasado por un filtro que cambia totalmente la imagen, las personas abandonarán nuestro blog y nuestras redes sociales e irán en busca de revistas de estilo de vida y catálogos de compras. Si vamos a aprender unos de los otros y conectar con otras personas, tenemos que ser honestos.
¿Es esto algo personal o íntimo?
Comparte en internet las cosas de las cuales te sientes cómodo de conversar durante una reunión con los amigos. Es posible compartir historias personales y proteger los detalles íntimos de una relación o situación. No hay un límite claramente definido, pero con práctica podrás darte cuenta con más facilidad. Escribir en un diario es una buena forma de ayudarte en el proceso, porque cuando ves lo que escribiste en el papel, puedes darte cuenta de cómo te sientes respecto a compartir esa información.
Éstas son algunas otras consideraciones a tomar en cuenta antes de compartir tu vida en internet:
La única forma de mantener las cosas en privado es no publicarlas en internet.
Las políticas de privacidad y promesas personales no mantienen las cosas en privado en internet. Evita publicar algo que no quieres que nadie sepa. El autor Scott Stratten lo dijo en forma magistral: “Nunca digas algo en las redes sociales si no quieres verlo en una valla publicitaria con tu nombre, tu logo, tu cara y tu número telefónico junto a eso, a la vista de tu jefe, cliente o madre”.
Agrega valor con cada cosa que compartas.
Antes de presionar el botón de “publicar” o “actualizar”, pregúntate si lo que estás compartiendo agrega valor a las personas. ¿Te conecta con alguien? ¿Está empoderando a alguien? ¿Es inspirador? ¿Es información divertida, útil o trascendente?
No sigas a todo el mundo o compartas todo lo que te suceda.
La única forma de evitar ser inundado con información es seguir a pocas personas, revisar menos, y leer menos artículos con más detenimiento. No te preocupes por perderte algo de información. Consume la información que necesitas para mejorar tu vida o para sonreír en un día difícil, deja atrás todo lo demás.
Sé humano.
Cuando se trate de compartir en redes sociales, piensa en la gente. De eso se trata.
Evita lastimar a otros.
Evita lastimar a la gente con lo que compartas en internet. Si estás enojado, sal a caminar un rato antes de compartir algo en internet. Si estás cansado, ve a dormir antes de publicar algo en internet. Si no serás muy amable, no lo compartas en internet.
Toma un día libre.
Si todos tomáramos un día libre de publicar cosas en internet, no estaríamos tan abrumados con información. Protégete y protege a tu cordura desconectándote un día a la semana. Si la idea de abandonar la internet por un día completo te hace sentir incómodo, en lugar de pensar en todo lo que te perderás por desconectarte, piensa en todo lo que te perderás en tu propia vida por estar conectado todos los días.
Cuando compartas algo, comparte información que te conecte con otras personas, pero no a costa de desconectarte de las personas que amas. Inclínate a compartir sabiduría que alimente a las personas, en lugar de compartir información que las indigeste.
Si quieres compartir lo mejor que pasa en tu vida, necesitas tener tiempo para crear y experimentar algo que puedas compartir. Disfruta de los beneficios que la internet tiene para ofrecerte en tu vida personal y laboral, pero recuerda que las mejores cosas suceden cuando te desconectas.
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