Tal como cualquier persona exitosa admitirá sinceramente, a veces fracasamos, y probablemente todos lo que hicieron algo en su vida hayan fracasado en algún momento, sin embargo, por cada fracaso, aprendemos dos lecciones igualmente valiosas. Primero: el hecho de que al menos hubo una razón para fracasar. Segundo: podemos recuperarnos de ese fracaso.
Entonces… ¿Por qué fracasamos? Y ¿qué hacer al respecto?
De acuerdo a Shiv Khera, autor del libro “Puedes Ganar”, los fracasos ocurren con mayor frecuencia debido a una de estas siete razones. Asimismo, Harvey Mackay—autor de Best Sellers y Orador acerca de negocios—dice que cada una de estas siete razones nos pueden enseñar algo valioso, así como la manera de evitar volver a caer en el mismo error.
Ésta es una lista de los problemas más comunes que causan nuestros fracasos y cuáles son sus soluciones:
1. Falta de persistencia.
Muchas personas no fracasan por falta de conocimiento o talento, sino porque simplemente renuncian. Es importante recordar dos palabras: persistencia y resistencia. Persiste sobre lo que debes hacer y resiste todo aquello que no deberías hacer.
Prueba nuevas maneras de hacer lo que haces. La persistencia es importante, pero repetir las mismas actividades una y otra vez, creyendo que “ahora sí tendré éxito”, probablemente no te acercará a tu meta. Revisa tus esfuerzos fallidos hasta el momento y decide qué es lo que deberías cambiar. Continúa realizando ajustes y correcciones, usando tu experiencia como guía.
2. Falta de convicción.
La gente que no tiene convicción, va por la mitad de la pista, pero, ¿qué sucede en la mitad de la pista? Te atropellan. Las personas sin convicción siguen la corriente para evitar problemas, porque carecen de confianza y coraje. Se resignan a fin de ser aceptadas, incluso cuando saben que lo que están haciendo está mal.
Decide qué es importante para ti. Si vale la pena hacer algo, valdría la pena hacerlo bien. Deja que tu pasión se muestre incluso en las tareas mundanas. Está bien colaborar y cooperar para triunfar, pero jamás estará bien trasgredir tus valores para lograr el éxito.
3. Racionalización.
Los ganadores podrían analizar, pero nunca racionalizarán. Los perdedores racionalizan y tienen un libro lleno de excusas para decirte por qué no tienen éxito.
Cambia tu perspectiva. No consideres cada intento fallido como un fracaso. Pocas personas triunfan en todo lo que hacen la primera vez que lo hacen. La mayoría de nosotros alcanzamos nuestras metas únicamente a través de esfuerzos constantes. Haz lo mejor que puedas para aprender todo lo que puedas sobre lo que sucedió y por qué sucedió.
4. Desestima los errores del pasado.
Algunas personas viven y aprenden, y algunos sólo viven. El fracaso es un maestro si tenemos la actitud correcta. Las personas sabias aprenden de sus errores—y se refieren a sus tropiezos como experiencias.
Define mejor el problema. Analiza la situación—¿qué quieres lograr, cuál es tu estrategia, por qué no funcionó, estás viendo el problema correctamente? Si necesitas dinero, tienes más opciones que sólo incrementar tus ingresos. También podrías recortar tus gastos. Piensa sobre lo que realmente estás tratando de hacer.
5. Falta de disciplina.
Cualquiera que haya logrado algo que valga la pena, no lo hizo sin disciplina. La disciplina requiere de autocontrol, sacrificio y de evitar distracciones y tentaciones, implica tener enfoque.
Evita ser un perfeccionista, podrías haber idealizado cómo podría verse y sentirse el éxito; aunque eso podría ser motivador, podría no ser realista. Triunfar en un objetivo no eliminará todos tus problemas. Sé claro sobre qué se necesita para satisfacer tus objetivos, y no te obsesiones con los detalles superficiales.
6. Baja autoestima.
La baja autoestima es falta de autorespeto y amor propio. Las personas con baja autoestima se enfocan constantemente en descubrir quiénes son, en lugar de dedicarse a crear la persona que quieren ser.
Evita etiquetarte. Podrías haber fallado, pero no eres un fracaso a menos que dejes de intentar tener éxito en lo que haces. Piensa en ti mismo como alguien que aún está luchando por lograr una meta, y serás más capaz de mantener tu paciencia y perseverancia a largo plazo.
7. Actitud fantasiosa.
Una actitud fantasiosa impide que las personas asuman la responsabilidad por su situación en la vida. Estas personas atribuyen el éxito y el fracaso a la suerte. Se resignan a su destino, sin importar sus esfuerzos, y piensan que lo que sea que suceda, sucederá de cualquier modo.
Mírate en el espejo cada día y di: “yo estoy a cargo”. Podrías no tener control sobre cada etapa de tu vida, pero tienes más control del que crees, y eres responsable por tu propia felicidad y éxito. Tu actitud determina tu altitud.

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