El mayor indicador de que tendrás éxito en cualquier área de tu vida es tu nivel de persuasión. En realidad, todo en la vida se podría reducir a tu nivel de persuasión, ya sea que quieras ganar un millón de dólares, mejorar tu vida social, u obtener un ascenso en tu trabajo.
Seguramente habrás escuchado esta frase alguna vez en tu vida: “Si un árbol cae en medio del bosque, ¿haría ruido al caer?”. Antes de que te pongas a pensar en una respuesta, considera esto: ¿a quién le importaría? Si nadie escucha al árbol caer y nadie sabe que algo sucedió, entonces no tiene importancia.
Podrías tener la idea más brillante del mundo y aun así no tendrías éxito si es que nadie se entera de tu idea; esto es algo que sucede todo el tiempo. Muchos de los productos que ves en el mercado no necesariamente son productos buenos, pero sí tienen suficiente publicidad y exposición como para que las personas conozcan de su existencia. Idealmente deberías tener un producto o servicio de buena calidad, y al mismo tiempo, tener un marketing excelente.
El nivel de persuasión es tan importante que si hicieras un análisis, te darías cuenta de que los negocios más grandes en el mundo y los productos más asombrosos se construyen alrededor de la imagen que proyecta una persona. Algunos ejemplos podrían ser: Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg… Todos ellos son muy conocidos en el mundo, y sus nombres, así como sus rostros, están asociados a las marcas que representan; a esto le llamamos “Prejuicio de Asociación”.
Quién eres es más importante que lo que dices.
Ten en cuenta que del 100% de probabilidades de que una persona quiera escucharte, 60% depende de la impresión que generas en la gente. 30% depende de cómo presentas lo que quieres vender. El 10% restante depende de lo que vendes.
Eso quiere decir que no importa qué cosa le ofrezcas al público, lo que vendes es no es tan importante como para que la gente decida comprar. Por esta razón, ya sea que quieras ganar millones, solucionar las injusticias, pobreza, abuso, etc., necesitas tener la capacidad de persuadir a las personas.
Sin embargo, la mayoría de las personas hace lo opuesto y se enfoca en lo que está vendiendo, olvidando que primero deben venderse a sí mismas; es decir, hacer que sus posibles clientes los conozcan un poco. Antes de que una persona invierta dinero en tu producto o servicio, debe confiar en ti.
Otro punto a tomar en cuenta es que la percepción que tenemos sobre nosotros mismos tiene apenas un 30% de coincidencia con la manera en que nos perciben los demás. Esto quiere decir nosotros podríamos creer que somos mejores o más apuestos de lo que realmente somos, o quizá creer que no somos tan buenos o apuestos como realmente nos vemos ante los ojos de los demás. Eso dependerá de nuestro nivel de autoestima. Idealmente, deberíamos ser capaces de controlar la percepción que tenemos de nosotros mismos a fin de que sea igual a la percepción que los demás tienen de nosotros.
El punto clave de todo esto es entender que las personas no son seres lógicos. Se mueven y toman decisiones basadas en sus emociones, y si no inspiras confianza con honestidad y transparencia, no podrás persuadirlas de tomar una determinada decisión.

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