Cómo Motivarme


Cómo motivarme
En estos tiempos, es normal enfocarse mucho en los feriados y en las vacaciones. Déjanos decirte que existe un par de problemas en esa clase de mentalidad.

Primero, tu rendimiento en el trabajo baja durante las semanas previas a tus vacaciones. Segundo, tus vacaciones no suelen ser tan fantásticas como las imaginas.

¿Cuál podría ser la solución para escapar de esta mentalidad? Tener varias pequeñas minivacaciones a lo largo de tu vida. De hecho, podrías hacerlo diariamente. Podrías dedicar dos o tres horas al día a relajarte y divertirte. Si te recompensas adecuadamente y lo haces con frecuencia, cumplirás cualquier meta que te propongas.

Por ejemplo, digamos que eres un emprendedor y que tu meta es tener una vida feliz. Para poder lograr eso, tienes que ganar una determinada cantidad de dinero. Entonces, si estableces una recompensa que recibirás al final del año, a la mitad del año perderás tu motivación, porque tu cerebro sentirá que la recompensa está muy lejos. Comenzarás a procrastinar y a retrasarte en tu trabajo. Por esta razón, necesitas tener recompensas a corto plazo. Si eres un emprendedor, tu mentalidad necesita ser del tipo “si hoy logro terminar mi trabajo, iré al cine en la noche”, o ir a comer algo o comprar algo; la recompensa debe ser algo que valores, y algo que puedas obtener en ese momento.

Si puedes basar tus actividades y tu vida diaria en este sistema de recompensas, verás una enorme diferencia en el nivel de tu motivación. Eso sí, evita ponerte recompensas a más de 30 días. 

Aclaremos algo: existe una diferencia entre metas y visión. En este caso, estamos hablando de recompensar las metas a corto plazo. Tener una visión a largo plazo también es grandioso, sin embargo, una visión requiere de un largo tiempo para ser realidad. Deberías tener micrometas, con plazos muy cortos y que puedan generarte alguna recompensa, de lo contrario, no perseverarás para construir tu visión. 

La fuerza de voluntad requiere de mucha energía, así que si sueles decir: “Debo tener fuerza de voluntad todos los días del año, así recibiré mi premio a fin de año”, te quedarás sin energía y te desgastarás en el camino a tu meta. Si te pones metas a muy corto plazo, mayores serán tus posibilidades de mantener tus niveles de energía muy altos.

No te emociones demasiado con la Navidad o el verano. No pienses en los feriados por fiestas patrias dos semanas antes de la fecha. Una vez que llegue el feriado, disfrútalo, pero no pierdas tiempo pensando anticipadamente en él. Evita ser una de esas personas que odian su trabajo y su vida, y que esperan con ansias sus vacaciones o los feriados para escapar de ellos.

Piénsalo, ¿cuántos días de vacaciones puedes tener en la vida? Tienes que trabajar, tienes que ganar dinero, tienes que agregar valor a la sociedad. No serás capaz de tomarte 100 días de vacaciones al año. Toma como ejemplo el caso de Paul Allen (co-fundador de Microsoft). A sus 30 años decidió vender sus acciones de Microsoft, lo que lo convirtió instantáneamente en un billonario. Le diagnosticaron cáncer,  logró recuperarse y decidió que viviría el resto de su vida de vacaciones. Viajó por toda Europa, y ¿qué crees que pasó? Tres meses después, estaba más aburrido que nunca. Terminó regresando a trabajar. Esto se debe a que las vacaciones no aportan tanto valor a tu cerebro como lo imaginas.

Lo que hace que nuestro cerebro se sienta bien es lo mismo que hacía que nuestros milenarios antepasados se sientan bien. Hacer algo no sólo por ti, sino por el bien de la comunidad, y disfrutar de la felicidad viviendo en el momento presente.

Un fin de semana en el paraíso no compensará un mes de estadía en un trabajo infernal que no disfrutas, punto. Las personas promedio sufren el 85% de su día y sólo disfrutan el 15% del mismo. Ésa es una terrible estadística, y de hecho, una vida que nadie quisiera vivir.

Una buena proporción sería sufrir un 25% de tu día y disfrutar el 75% restante. Si proyectamos estos porcentajes a lo largo de un mes, el 25% de 30 días es aproximadamente una semana, por lo tanto, debería haber una semana al mes o aproximadamente uno o dos días a la semana que serán muy estresantes, y los otros cinco o seis días de las semana disfrutarás de la vida.

La vida es muy corta como para no disfrutarla, y si estás pasando más tiempo trabajando y estando infeliz para conseguir un pequeño escape, entonces hay algo que no está funcionando para ti.

Trata de cumplir el siguiente reto:

Trabaja intensamente y sin distracciones durante 5 horas al día, por una semana. Al terminar la jornada de cada día, haz algo que realmente disfrutes. Hazlo, y verás cómo tu productividad se incrementa… y te sentirás mejor realizando tu trabajo.



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