Cómo Resolver Conflictos Laborales


Todos nos enojamos algunas veces en el trabajo.

Cómo resolver conflictos
Los conflictos en el trabajo pueden salirse de control cuando las personas dejan de escucharse unas a otras y se concentran en defender sus posiciones. Peter Drucker, el gurú de la administración, solía decir: “Las únicas cosas que crecen por sí mismas en una organización son el desorden, las fricciones y el bajo rendimiento”.

Aunque la mayoría de los problemas son provocados por fricciones, no hay duda de que el desorden y el bajo rendimiento también están muy vinculados a los conflictos en el trabajo. Las discusiones más fuertes pueden afectar la productividad de las personas; después de todo, es difícil usar una computadora mientras tienes puestos guantes para boxear.


Antes de estallar e iniciar un conflicto con un compañero de trabajo, recuerda estos consejos:



1. Escucha su versión de la historia.

Antes de poder resolver un problema, tienes que admitir que existe un problema. La mayor parte del tiempo, las personas sólo quieren ser escuchadas. Siéntate y deja que hablen. Una vez que hayan expresado sus sentimientos, estarán más abiertas a escuchar otros puntos de vista. Si te das cuenta de que no estás diciendo algo constructivo, deja de hablar. Permite que la otra persona siga hablando hasta que él o ella se dé cuenta de que ya no estás luchando por tener la razón.


2. Identifica el verdadero problema.

A veces, el motivo que genera el desacuerdo oculta el verdadero problema. Podrías estar enojado porque alguien no respeta las fechas límite, pero la verdadera causa de tu enojo podría ser una aparente falta de respeto hacia ti. Pregúntate y también a la otra persona (o personas): “¿qué es lo que realmente está obstaculizando una solución?” Encuentra el verdadero obstáculo y podrás quitarlo del camino a la solución.


3. Enfócate en el gran objetivo.

Las disputas pueden ser caóticas, con muchos problemas acumulándose uno sobre otro. Evita involucrarte en los detalles pero manteniendo tu atención sobre el verdadero impacto que genera el problema. Una vez que las principales molestias estén claras, todas las discusiones triviales desaparecerán.


4. Evita ejercer presión demasiado pronto.

Aún cuando la solución sea obvia, no la sugieras rápidamente. La gente necesita tiempo para procesar sus sentimientos con respecto a una situación. Una persona podría querer que la otra entienda cómo él o ella se siente. Solucionar un problema en cinco minutos no creará una verdadera sensación de haber resuelto la situación. Si fuera posible, tómate un tiempo para contemplar algunas opciones y pensar en lo que sucedió antes de ofrecer un consejo o imponer una solución.


5. Asume tu responsabilidad por la comunicación.

Tienes que ser muy claro en lo que dices, incluso si la otra persona trata de ignorar el problema. Insiste en una conversación abierta y honesta que permita a todos los involucrados expresar abiertamente sus necesidades y opiniones.


6. Mantente positivo.

Respira profundamente y trata de controlar el impulso de contraatacar. Trata de encontrar algo positivo, incluso en el hecho de sólo estar ganando experiencia a través del conflicto.


7. Enfócate en el aquí y ahora.

Evita traer problemas o desacuerdos del pasado. Mantente enfocado en la situación actual. Evita usar las palabras “siempre” y “nunca” como en el caso de decir: “Siempre llegas tarde”—así evitarás que la discusión se salga de control.


8. Pregúntate: “¿Preferiría estar en lo cierto o ser feliz?”

En algunos casos, estar en lo cierto podría ser más importante—como cuando se trata de asuntos de riesgo y seguridad. En otros casos, podría irte mejor si dejas que la otra persona ‘gane’ la discusión. En cualquier caso, sé amable.


Finalmente, ten en cuenta una gran verdad en la vida personal y laboral: no tiene que agradarte todo el mundo, sin embargo, tienes que ser capaz de llevarte bien con todo el mundo.



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