Casi la mitad de las personas no están satisfechas con sus empleos, y todos sabemos la aterradora estadística sobre la cantidad de matrimonios que terminan en divorcio. Con eso en mente, podríamos decir que muchas personas están listas para realizar un cambio. La pregunta es: ¿cómo saber si eres una de esas personas? A continuación, te mostramos un método para resolver esa pregunta.
¿Tu vida es insatisfactoria?
La depresión no surge de un momento a otro, se va desarrollando poco a poco. Se posa sobre las personas como lo haría la niebla. Al inicio, casi no puedes percibirla, hasta que un día te encuentras abatido y con el ánimo por los suelos, y te preguntas constantemente cómo podrás soportar un día más.
Éstas son algunas señales claras de que necesitas mejorar tu vida:
Preferirías estar en cualquier lugar menos aquí.
Ya sea que te encuentres en una relación que está absorbiendo todo tu tiempo o que odies tu trabajo, hay un sentimiento que te carcome y te indica que cualquier cosa sería mejor que seguir con esa relación o ese trabajo.
Tienes un sueño—pero ‘éste’ no es tu sueño.
Si tienes un sueño, hazte un favor y enfócate en hacerlo realidad. Es difícil hacerlo. De hecho, la mayoría de las personas están desesperadas por encontrar la manera de averiguar qué es lo que realmente quieren en la vida. Las personas normalmente saben qué es lo que no quieren en la vida, pero cuando llega el momento de hacer algo al respecto, no lo hacen, porque no tienen un sueño específico. Si tienes una visión clara de cómo debería ser tu vida, es hora de trabajar en hacerla realidad.
Tienes más ‘eneamigos’ que amigos.
El psicólogo Bert Uchino descubrió que mientras más ‘eneamigos’ (así les llama a las relaciones ambivalentes) tengas, ya sean compañeros de trabajo, pareja u otra clase de relación, mayor es la probabilidad de sufrir depresión, estrés y la sensación de insatisfacción en tu vida.
Si una o más de las opciones anteriores se aplican a tu vida, es hora de cambiar, y sí, el cambio puede ser atemorizante, pero lo más importante en la vida de cualquier persona es sin duda su felicidad; así que, aunque pienses que vivirás eternamente (aunque no sea posible), ¿de qué te serviría si tienes una vida miserable?. Una vez que entiendas que la vida no se trata de acumular dinero o tener éxito, sino de cómo te sientes, rápidamente harás que sentirte realizado como persona sea un prioridad, y con eso en mente, dejarás de temer al cambio.
Asumiendo que hayas aceptado que la felicidad es el objetivo de la vida, esto es lo que deberías hacer de aquí en adelante:
1. Ahorra el equivalente a seis meses de tu salario.
No hay ninguna razón para correr riesgos innecesarios al momento de cambiar tu vida. Cuando tienes ahorrados seis meses de salarios, ir todos los días al trabajo o vivir donde vives es una elección.
2. Establece una meta hiper-específica.
En este punto es que la mayoría de las personas fallan, no saben lo que quieren. Tienes que ser muy específico con respecto a lo que quieres en tu vida. Si no lo sabes, puedes comenzar a descubrirlo identificando a alguien que esté viviendo como te gustaría vivir. Luego, averigua qué es lo que necesitarías para tener esa clase de vida.
3. Actúa.
En algún momento, tienes que poner manos a la obra. Puedes pasar todo el día pensando en cómo harás las cosas, pero eso no cambiará tu situación en nada. Debes actuar. Evita enfocarte en tu comportamiento; enfócate en tu identidad. Recuérdate que eres la clase de persona que se rehúsa a vivir una vida insatisfactoria. Actuar es imprescindible para lograr un cambio.

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