Quizá te interese comenzar a leer o leer un poco más de lo que lees actualmente, pero cuando no tienes el hábito de hacerlo y tienes una vida adulta muy ocupada, disponer de algún tiempo para leer un libro puede ser todo un reto. No obstante, leer más es una meta por la cual vale la pena luchar. La ciencia está comenzando a respaldar lo que los amantes de la lectura ya saben: leer ofrece beneficios más allá de lo evidente para tu vida. Leer incrementa la circulación sanguínea en tu cerebro e incrementa tu capacidad de pensamiento, esto es según un estudio de la Universidad Stanford. Además, leer regularmente puede convertirte en una persona más calmada y empática. Lo bueno es que con algunas recomendaciones puedes comenzar a leer, o leer con mayor frecuencia de lo que lo haces ahora.
1. Establece un objetivo específico con respecto a tu tiempo de lectura.
¿Cuántos libros quieres leer? ¿Qué tan rápido quieres leerlos? Elegir algunos números específicos hará que sea más fácil controlar tu progreso y celebrar tus avances. Una buena opción para ganar el hábito de la lectura es empezar leyendo resúmenes. Nuestros resúmenes están diseñados para ser de fácil lectura, pero sin ser demasiado cortos ni obviando los detalles que pueden ayudarte a asimilar la información del libro completo.
2. Programa un tiempo no negociable para leer.
Define un intervalo de tiempo y úsalo exclusivamente para leer. Anótalo en tu agenda y dale la misma importancia que al tiempo que dedicas a almorzar, cenar o dormir. Usa recordatorios en tu teléfono para evitar perderte de una sesión de lectura. Considera esto: el material de lectura con lenguaje complicado es más fácil de entender en las mañanas, cuando tu claridad mental está en su punto más alto.
3. Elige un lugar donde leer.
Elige una habitación libre de ruidos y distracciones, crea una especie de santuario para la lectura. Encuentra una silla cómoda, ponla cerca de una fuente de luz, ya sea natural o una lámpara. Lo más importante: no pongas el libro que estés leyendo en un cajón o fuera de tu vista cuando termines una sesión de lectura, déjalo a la vista para que recuerdes continuar leyendo.
4. Elige un formato que disfrutes.
El debate sobre qué formato es mejor: los libros digitales (eBooks) o los libros físicos ya tiene mucho tiempo, y seguramente seguirá por mucho más tiempo. Aquí te ofrecemos algunas sugerencias para ayudarte a decidir qué formato se acomoda más a tu estilo de vida. Los ebooks son portátiles y de acceso inmediato. Además, permiten ubicar fácilmente partes del libro que hayas resaltado o páginas que hayas marcado. Por último, gracias a su apariencia modificable, puedes ajustar el tamaño de las letras en función al tamaño de la pantalla en la que lees. Si eres una persona que no tiene cerca una toma de corriente para poder recargar su teléfono o tablet, entonces los libros físicos son tu mejor opción. Además, puedes compartirlos fácilmente con amigos. Uno de sus puntos clave a favor es que no fatigan tus ojos, ya que no emiten luz como lo hacen los eBooks, aunque el mayor atractivo de los libros físicos es la nostalgia que genera el contacto físico con ellos. Ambos formatos tienen ventajas y desventajas. Simplemente pruébalos, y elige el que más se acomode a tu estilo de vida.
5. Ve a una librería.
Quizá haya pasado mucho tiempo desde que entraste a una librería, o nunca hayas entrado a una. Deberías probarlo, actualmente las librerías han evolucionado muchísimo, son lugares muy pintorescos y agradables de visitar. Las librerías actualmente venden no sólo libros físicos, sino también audiolibros, y te permiten echar un vistazo al contenido del libro, o incluso, pedir una opinión con respecto a uno que te interese, además de tener la posibilidad de conocer personas con intereses similares a los tuyos.

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