Aquí te mostramos 5 maneras de manejar tu tiempo de manera efectiva. Si quieres aprovechar al máximo tu tiempo, quizá deberías considerar realizar estas actividades la mayor parte del tiempo.
1. Decide qué harás con el día, o el día decidirá qué hacer contigo.
Una clave del manejo del tiempo es mantener el control de lo que haces, sin embargo, esto es lo que suele suceder en la mayoría de los casos: comienzas a realizar una actividad que programaste y tienes completo control de la situación, pero luego de empezar el día, recibes pedidos, llamadas y mensajes que te hacen perder el control del tiempo y de la situación. Deberías realizar una pausa de vez en cuando y preguntarte: “¿quién está en control de la situación?”
Ésta es una buena frase para recordar: “Algunos serán amos, y otros serán sirvientes”; es la naturaleza de la vida, y tienes que asegurarte de convertirte en un amo. Tienes que decidir qué harás con tus días. Tienes que mantenerte al mando de lo que sucede en tu vida.
¿Cómo puedes mantenerte al mando de lo que sucede en tu vida? Teniendo metas y revisándolas cada cierto tiempo. Haz que tus metas más importantes sean la principal prioridad de tu vida, y crea un plan de acción que contemple el logro de esas metas más importantes.
Una vez que tengas ese plan de acción, separa las actividades de mayor impacto y las de menor impacto, las cosas realmente importantes que deberías hacer de las cosas que no tienen tanta importancia para el logro de tus metas, y ordénalas según la prioridad que deberían tener. Esto te ahorrará mucho tiempo en el futuro.
¿Es éste un día importante o un día común? Ajusta el tiempo que le dedicas a tus actividades según tu respuesta. ¿Es ésta una conversación importante o una conversación mundana? Muchas personas no califican esta actividad de la manera correcta, y eso se debe a que se especializan en realizar actividades mundanas, pasan demasiado tiempo haciendo cosas que no tienen un gran impacto en el logro de sus metas.
2. Evita confundir estar ocupado con ser productivo.
Quizá conozcas personas que se pasan la vida ocupadas sólo por estar ocupadas. Tú tienes que estar ocupado siendo productivo.
Por ejemplo: un hombre llega a su casa luego de un largo día de trabajo y se recuesta en el sofá. Lo primero que dice es: “Hoy estuve muy ocupado”. La verdadera pregunta es: “¿haciendo qué?” Algunas personas se pasan el día estando muy ocupadas, pero en realidad están dando vueltas en círculos sin llegar a ninguna parte. Es decir, no están avanzando.
Evita confundir el movimiento con el hecho de acercarte al logro de tus metas. Evalúa cómo usas las horas de tus días y revisa si hay mucho tiempo perdido que podrías aprovechar mejor.
3. Concéntrate en lo que haces.
Tienes que enfocarte en lo que estás haciendo en este momento. Espera a llegar a tu oficina antes de comenzar a pensar en el trabajo. Evita pensar en tu trabajo mientras estás tomando desayuno con la familia; además de incomodar a tu familia, no es algo productivo.
Esto es lo que deberías hacer. De camino al trabajo, concéntrate en conducir tu auto. Cuando estés en la ducha, concéntrate en ducharte. Al desayunar en la mesa con tu familia, concéntrate en estar presente para ellos. Presta atención a lo que estés haciendo en el momento. Concéntrate en lo que haces…
4. Aprende a decir no.
En la sociedad actual es muy fácil decir “sí”, y que te recargues de compromisos que requieren de tiempo que podrías dedicar a trabajar en tus prioridades. Evita decir “sí” con mucha facilidad. Es mejor decir: “no sé si pueda hacerlo, te llamaré para darte una respuesta”. Es mejor que decir “sí” y retractarse después.
Una frase a tomar en cuenta es: “evita que tu boca ponga más peso sobre tu espalda”. Apresurarte en complacer los pedidos de otras personas puede ser peligroso. Necesitas apreciar más tu tiempo, tus límites, tu vida. Evalúa si el comprometerte a hacer algo por otra persona te quitará mucho tiempo y te alejará de lo que amas o de quienes amas. Aprecia el tiempo que podrías pasar a solas, así como el tiempo que podrías pasar con tu familia y quienes te aman.
Cuando se trate de complacerte o complacer a tu familia, di “sí” sin pensarlo demasiado. Cuando se trate de complacer a otras personas, piénsalo muy bien. No necesitas llenar de actividades cada segundo de tu día, dedica algo de tiempo a apreciar lo que has logrado hasta ahora. Dedica algo de tiempo a disfrutar de los frutos de tu trabajo.
5. Aprecia los pequeños detalles.
Tu éxito debería ser placentero. Es importante apreciar lo que conseguiste, lo que hiciste y en quién te convertiste. Hacerlo es parte importante para motivarte a lograr nuevas metas. El simple hecho de saber que hiciste todo lo que te proponías hacer durante un día cualquiera es algo alentador. Son estas pequeñas victorias diarias las que te llenarán de energía para conseguir lograr grandes metas.
Digamos que esta noche estás planificando lo que harás mañana, y aparentemente mañana será un día tranquilo. Entonces, decides declarar ese día como “día de limpieza”. Dedicas ese día a limpiar todas las notas que están esparcidas en tu escritorio. Escribes todas las notas de agradecimiento que no pudiste escribir durante la semana. Haces algunas llamadas que tuviste que postergar durante la semana… Son cosas pequeñas, sin embargo, son estas cosas pequeñas las que te impiden avanzar rápidamente las tareas más importantes.
Entonces, dedicas tu día a encargarte de todas esas cosas pequeñas. Archivas las notas, escribes las notas de agradecimiento, realizas las llamadas telefónicas. No es un día de actividades importantes pero al final del día, te sientes muy realizado, ¿por qué? Porque te encargaste de muchos detalles pendientes, y son los pequeños detalles los que marcan grandes diferencias.
Los pequeños logros son igual de importantes que los grandes logros. El éxito es el proceso constante de trabajar hacia tus metas, un pequeño logro a la vez. Los pequeños logros producen grandes resultados. Ten en cuenta que todo es posible durante las 24 horas que tenemos cada día de nuestras vidas.

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