Básicamente, expresando a la otra persona un halago que sea sincero. Cuando halagas sinceramente a alguien, sucede algo increíble. Algo comienza a surgir y cambiar en la otra persona, y su relación se hace más profunda y más significativa como resultado.
El experto en liderazgo Warren Bennis, dijo: “prueba tras prueba, se pudo comprobar que las personas que creen estar haciendo un mejor trabajo, suelen mejorar la calidad del mismo”.
La mayoría de las personas anhelan recibir reconocimiento y halagos, podrías creer que el momento o el lugar para expresar un halago no es importante, pero en realidad lo es, y mucho. Por ejemplo, un administrador que no está interesado en conocer a nivel personal a las personas que trabajan a su cargo no será un administrador exitoso, porque una persona podría sentirse mal si se le hace un reconocimiento público, mientras que otra podría sentirse muy orgullosa de ser reconocida frente a sus compañeros de trabajo.
Un punto importante a tomar en cuenta al momento de hacer un halago es evitar dar la impresión de favoritismo hacia una persona al halagarla públicamente más de lo necesario. Esto es especialmente importante si tienes más de un hijo y quieres evitar que surjan resentimientos entre ellos.
Entonces, ¿deberías halagar moderadamente o eventualmente para evitar que otras personas se sientan ofendidas? No, deberías conocer más a tus subordinados para ser capaz de halagarlos en la medida adecuada.
A todos nos gusta recibir una palmada en la espalda y un sincero “buen trabajo”. El halago es una herramienta de motivación muy efectiva que requiere de poquísima planificación. El objetivo de hacer un halago siempre es mejorar el rendimiento de las personas y reforzar un comportamiento positivo.
Cuando halagues a una persona, tome en cuenta lo siguiente:
Sé específico.
Evita usar frases vacías o comunes. Si estás complacido por la manera en que alguien manejó una situación, evita decir algo como: “Manejaste bien la situación”. Expresa algunos detalles que indiquen específicamente qué fue lo que la persona hizo bien: “Hiciste bien al dejar que el cliente exprese su molestia antes de ofrecerle una solución constructiva”.
Sé honesto.
Las personas saben reconocer un falso halago. Evita dar halagos a menos que estos sean sinceros. Halagar a una persona por compromiso y sin verdadero aprecio puede dañar tu credibilidad en lugar de mejorar el rendimiento y la moral de quienes reciben tus halagos.
Sé oportuno.
Un halago pierde su impacto si no se entrega tan pronto se nota la acción que merece ser halagada. Evita guardar tus halagos para una ocasión especial, muestra tu aprecio hacia las personas apenas sientas ese aprecio, y tómate tu tiempo para hacerlo, no te apresures en expresar tu mensaje. Deja que quien lo reciba lo disfrute un poco.
Sé equilibrado.
Como sucede con cualquier otra cosa, un halago pierde su efectividad si se usa demasiadas veces. De igual manera, su efectividad disminuye si se usa muy poco. Dirige tus halagos hacia quienes muestren el esfuerzo o comportamiento que deseas que los demás imiten.
Sé alentador.
Un halago hace que la gente se sienta bien y refuerza un comportamiento. Expresa tu expectativa de que la persona mantenga el ritmo o el comportamiento que estás halagando. Agradece el esfuerzo que las personas realizan, esto ayudará a reforzar el mensaje de que esperas que las personas mantengan y mejoren su rendimiento.

Gracias por esta grandiosa información, me interesaría ponerme en contacto con usted, mi correo es isaias_ne@live.com.mx, deseando un excelente día su amigo Isaias
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